miércoles, 20 de enero de 2010

Monstruoso

(Cloverfield, 2008)








El por qué J. J. Abrams recoge tantos cumplidos es algo que, a día de hoy, escapa por completo a mi entendimiento. Es un cineasta con algunos aciertos, sí, pero sus mayores éxitos han sido llevados por otros.
La estupenda serie Perdidos (Lost, 2004-2010), por la que tanto se le reconoce, fue co-creada por Damon Lindelof, y es a día de hoy llevada completamente por éste y Carlton Cuse, casi sin presencia de Abrams.
Los trabajos más directamente relacionados con el director-productor-guionista son la terrible Nunca juegues con extraños (Joy Ride, 2001), cuyo guión escribió, las prescindibles series Felicity (1998-2002), Alias (2001-2006) y Fringe (2008-2010), y sus dos trabajos como director, la indiferente Misión Imposible 3 (Mission: Impossible III, 2006) y la directamente mala Star Trek (2009).


A día de hoy, los dos mejores productos que ha dado Abrams son la mencionada serie y este Monstruoso, que él produjo, pero cuya dirección y guión recaen respectivamente en Matt Reeves y Drew Goddard (presente en la mejor etapa de Perdidos), que nos cuentan la historia de un grupo de supervivientes al ataque de un monstruo gigante en Nueva York, enteramente con imágenes grabadas por una cámara casera.


La publicidad viral, esa que nos vende un producto sin que sepamos muy bien de qué va, tiene su máxima representación en Monstruoso, que con una hora y veinte de duración se centra mayormente en la espectacular destrucción y deja para la campaña promocional las posibles explicaciones sobre el monstruo y sus consecuencias.
Así, la producción de Abrams, al que no cabe duda de que le debemos cierto reconocimiento, crea con estas campañas un tono de misterio que impregna todo el proyecto y que, sin duda, le otorga cierto valor para aquellos que lo vivieran en directo.


Pero una campaña viral por sí misma no sirve para nada si la película no funciona, y aquí es donde se encuentra ya la disparidad de opiniones.
Y es que, argumentalmente hablando, Monstruoso inventa poco o nada. El guión de Goddard se ajusta por momentos al esquema típico de Abrams, donde un grupo de jóvenes modernos salidos de una revista (e interpretados entre correcta y atrozmente) montan una fiesta. Pasada esta introducción, el monstruo llega y la película se convierte en un auténtico no parar, una montaña rusa que, como hacía 28 semanas después (28 Weeks Later, 2007) utiliza el argumento en ocasiones como excusa para llevar a los protagonistas allá donde más emocionante será la película (la escena del metro), sin importar las incoherencias que hayan tenido que pasar. Y lo hace con corrección, unos niveles mínimos que se agradecen y algunos aportes verdaderamente interesantes, como son la introducción de “flashbacks” y la masacre indiscriminada de personajes (especial atención merece la escena en la tienda médica, sorprendente).


Así, si algo o alguien saca adelante Monstruoso es Matt Reeves.
El director llega a la película con las ideas claras y, sorprendentemente, consigue dominar el formato de cámara casera y convertirlo en una entretenidísima experiencia cinematográfica, no como El proyecto de la bruja de Blair (The Blair Witch Project, 1999).
Que la película se vea a través de una cámara casera no significa que deba ser cutre o mareante. Reeves lo sabe, y en su dirección logra aportar un enorme realismo a la situación con una perfección técnica y una planificación impecable, contando con una lograda fotografía de Michael Bonvillain (fotógrafo de Bienvenidos a Zombieland, 2009) y unos efectos especiales correctos y bien dosificados.


A esto cabe añadir, por muy superficial que pueda parecer, “Roar!”, el tema musical de 10 minutos compuesto por Michael Giacchino para los créditos finales (el resto de la cinta carece de música), que, aunando las influencias de los diferentes compositores clásicos, se erige como una de las mejores bandas sonoras de los últimos años, y consigue aupar la experiencia que ha supuesto la película mediante su épica y su dramatismo (al menos, para aquellos que se queden durante estos créditos).


Así, Monstruoso, sin ser una maravilla, es una cinta de ciencia ficción espectacular, bien hecha y rematadamente entretenida.

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